sábado, 3 de noviembre de 2012
jueves, 1 de noviembre de 2012
Una historia que contar...8
En mitad de la celebración Sir Rober se llevo a parte a Leandro.
+Querido amigo mio que rápido te recuperaste ¿no? Y eso que decían que no sobrevivirías
-Eso es porque Joana fue a hablar con un hechicero
+ Mm interesante y ¿porque ella?
-Es lógico, somos amigos
+Ya pero la amistad tienes unos limites ¿no? Se escapo contigo y tuvo la valentía de ir a un hechicero por tu cura y a saber que le pediría a cambio.
-Bueno eso es porque somos grandes amigos ¿es que dudáis Sir?
+No pero una doncella llamada Lusila no me dijo lo mismo, me contó otra cosa
-¿Lusila? Por Dios Rober ¿como puedes creer a esa fulana de tres al cuarto?
+No, pero si algo sospechoso. Bueno sigamos con la fiesta de vuestro regreso y de tu recuperación.
Rober se fue a seguir bebiendo y disfrutando de la fiesta pero sobre los hombros de Leandro una gran carga sobrecaía además todo lo que se avecinaba que no seria nada bueno.
Tenia que avisar a Joana sobre las sospechas de Rober y que corrían peligro ambos pero al ir en su busca se la encontró en los jardines, en los mismos en los que ocurrió todo pero no estaba sola con ella estaba Rober pero estaba de rodillas y con algo en las manos: le estaba pidiendo matrimonio.
Leandro se sentía confuso pero también herido, la confusión se debía a la pedida oficial de la mano de Joana y el sentirse herido era por ver que su princesa besaba otros labios que no eran los suyos. Esto ultimo no sabia exactamente el porque lo sentía pues él no la quería o al menos eso quería hacerse creer a él mismo. Es cierto que estuvo con bastantes mujeres pero en todas ellas buscaba algo que solo una le dio, una única mujer que con una sola noche le hizo mella pero por siempre la cual recibía el nombre de Joana.
¿A quien intentaba seguir mintiendo? Intento olvidarla con otras hasta le hizo sufrir para que así se alejara de él pero ella volvía siempre.
Cuando vio que se quedo sola fue hacia ella, era como la primera vez que la vio: estaba llorando echa un ovillo.
-¿Qué te sucede?
+Leandro...
-¿Si?
+No deberíamos de haber vuelto, debería de seguir con la venda...
-Cuéntame que te pasa quitame esta angustia
+Rober me a pedido matrimonio
-Lo se, lo vi. Pero eso ya sabias que sucedería
+Pero no le amo, no quiero estar con él.
-Después de todo ¿aun..
+Si, no puedo remediarlo es algo tan fuerte pero que a la vez me duele tanto..
-No sabes cuanto lo siento no he parado de equivocarme desde esa noche y todo por intentar olvidarte.
+Leandro ya no creo tus palabras así que no las malgastes, lo único que me queda es asumir lo que me ha tocado, darle hijos y ser una futura, buena reina.
-Se que tengo la culpa pero... escapémonos. Te lo prometí ¿por que no cumplirlo?
+Por que es tarde..
Y con una sonrisa triste y desgarradora se marcho dejando atrás a aquel caballero andante que le había robado hasta el ultimo de sus suspiros, que tanto dolor le causo. Se desprendió de lo ultimo que le quedaba y se abrió paso hacia el futuro pero las cosas tan fáciles no le iban a resultar pues todo trato con el diablo pasa su factura tarde o temprano...
+Querido amigo mio que rápido te recuperaste ¿no? Y eso que decían que no sobrevivirías
-Eso es porque Joana fue a hablar con un hechicero
+ Mm interesante y ¿porque ella?
-Es lógico, somos amigos
+Ya pero la amistad tienes unos limites ¿no? Se escapo contigo y tuvo la valentía de ir a un hechicero por tu cura y a saber que le pediría a cambio.
-Bueno eso es porque somos grandes amigos ¿es que dudáis Sir?
+No pero una doncella llamada Lusila no me dijo lo mismo, me contó otra cosa
-¿Lusila? Por Dios Rober ¿como puedes creer a esa fulana de tres al cuarto?
+No, pero si algo sospechoso. Bueno sigamos con la fiesta de vuestro regreso y de tu recuperación.
Rober se fue a seguir bebiendo y disfrutando de la fiesta pero sobre los hombros de Leandro una gran carga sobrecaía además todo lo que se avecinaba que no seria nada bueno.
Leandro se sentía confuso pero también herido, la confusión se debía a la pedida oficial de la mano de Joana y el sentirse herido era por ver que su princesa besaba otros labios que no eran los suyos. Esto ultimo no sabia exactamente el porque lo sentía pues él no la quería o al menos eso quería hacerse creer a él mismo. Es cierto que estuvo con bastantes mujeres pero en todas ellas buscaba algo que solo una le dio, una única mujer que con una sola noche le hizo mella pero por siempre la cual recibía el nombre de Joana.
¿A quien intentaba seguir mintiendo? Intento olvidarla con otras hasta le hizo sufrir para que así se alejara de él pero ella volvía siempre.
Cuando vio que se quedo sola fue hacia ella, era como la primera vez que la vio: estaba llorando echa un ovillo.
-¿Qué te sucede?
+Leandro...
-¿Si?
+No deberíamos de haber vuelto, debería de seguir con la venda...
-Cuéntame que te pasa quitame esta angustia
+Rober me a pedido matrimonio
-Lo se, lo vi. Pero eso ya sabias que sucedería
+Pero no le amo, no quiero estar con él.
-Después de todo ¿aun..
+Si, no puedo remediarlo es algo tan fuerte pero que a la vez me duele tanto..
-No sabes cuanto lo siento no he parado de equivocarme desde esa noche y todo por intentar olvidarte.
+Leandro ya no creo tus palabras así que no las malgastes, lo único que me queda es asumir lo que me ha tocado, darle hijos y ser una futura, buena reina.
-Se que tengo la culpa pero... escapémonos. Te lo prometí ¿por que no cumplirlo?
+Por que es tarde..
Y con una sonrisa triste y desgarradora se marcho dejando atrás a aquel caballero andante que le había robado hasta el ultimo de sus suspiros, que tanto dolor le causo. Se desprendió de lo ultimo que le quedaba y se abrió paso hacia el futuro pero las cosas tan fáciles no le iban a resultar pues todo trato con el diablo pasa su factura tarde o temprano...
miércoles, 31 de octubre de 2012
Una historia que contar...7
Era extraño que después de varias semanas desde la partida de Joana y Leandro, Sir Rober no hubiera mandado a buscarlos.
Puede ser que estuviera demasiado ocupado como para darse cuenta de que su futura prometida se hubiera escapado con uno de sus mejores amigos pero ¿para que iba a pensar en ello si tenia las narices metida en otro sitio?
Bueno quien dice narices dice todo lo demás pero con la que sería su futura suegra. Algo descabellante pero cierto, pues Lusila los vio con sus propios ojos cuando fue a contarle a Sir Rober toda la verdad.
La relación entre Rober y la madre de Joana no era algo nuevo, pues dos años atrás todo empezó con una fiesta de máscaras y una pequeña confusión...
De todas formas Lusila les contó lo que había pasado algo de lo que Rober y la madre de Joana no se sorprendieron e intentaron de convencer a Lusila de que estaba confundida, que eran amigos no había nada más, pero no era tonta y sabía lo que se cocía pues ella misma había estado presente.
Pero claro, si no querían que el rumor se corriera algo deberían de hacer y por ello una docena de soldados fueron mandados al bosque en busca de Joana y Leandro.
Los soldados llegaron a la casa que había en el bosque pero estaba vacía hacia poco tiempo que se habían marchado pero les llevaban bastante distancia o al menos eso parecía.
En realidad permanecían escondidos en una cueva cercana..
+ Deberíamos de salir
-¿Estas loca? ¡Vienen a por nosotros!
+Ya lo se ¿y? Yo no tengo nada que perder
-Pero yo si
+Ya lo se ¿y?
Y después de terminar esas palabras salio fuera de la cueva y se planto delante de los caballeros. Uno de ellos le ofreció la mano y se subió al caballo. Poco a poco salieron los demás siendo el último Leandro.
Regresaron a palacio pero todo estaba de fiesta como si nada sucediese, como si no hubiera cambiado nada. Pero algo se tramaba entre tanta alegría, vino y comida...
Puede ser que estuviera demasiado ocupado como para darse cuenta de que su futura prometida se hubiera escapado con uno de sus mejores amigos pero ¿para que iba a pensar en ello si tenia las narices metida en otro sitio?
Bueno quien dice narices dice todo lo demás pero con la que sería su futura suegra. Algo descabellante pero cierto, pues Lusila los vio con sus propios ojos cuando fue a contarle a Sir Rober toda la verdad.
La relación entre Rober y la madre de Joana no era algo nuevo, pues dos años atrás todo empezó con una fiesta de máscaras y una pequeña confusión...
De todas formas Lusila les contó lo que había pasado algo de lo que Rober y la madre de Joana no se sorprendieron e intentaron de convencer a Lusila de que estaba confundida, que eran amigos no había nada más, pero no era tonta y sabía lo que se cocía pues ella misma había estado presente.
Pero claro, si no querían que el rumor se corriera algo deberían de hacer y por ello una docena de soldados fueron mandados al bosque en busca de Joana y Leandro.
Los soldados llegaron a la casa que había en el bosque pero estaba vacía hacia poco tiempo que se habían marchado pero les llevaban bastante distancia o al menos eso parecía.
En realidad permanecían escondidos en una cueva cercana..
+ Deberíamos de salir
-¿Estas loca? ¡Vienen a por nosotros!
+Ya lo se ¿y? Yo no tengo nada que perder
-Pero yo si
+Ya lo se ¿y?
Y después de terminar esas palabras salio fuera de la cueva y se planto delante de los caballeros. Uno de ellos le ofreció la mano y se subió al caballo. Poco a poco salieron los demás siendo el último Leandro.
Regresaron a palacio pero todo estaba de fiesta como si nada sucediese, como si no hubiera cambiado nada. Pero algo se tramaba entre tanta alegría, vino y comida...
lunes, 29 de octubre de 2012
Una historia que contar...6
Tan ilusa era nuestra princesa que no percato lo que ocurría entre Leandro y las doncellas, claro está nuestro caballero andante se recupero en días. Mientras que nuestra tonta princesa iba a recoger frutos el señorito con la excusa de que aun se encontraba débil se quedaba en cama siendo cuidado por las cuatro lagartonas de turno.
Los caballeros que la acompañaban sabían de tal cosa y aunque se lo dejan caer Joana no sabía lo que era, hasta que un par de días después uno de los soldados le dijo que a Leandro tenia fiebre y tenía que ir a ayudarle pero lo único que encontró fue a Lusila metida en su cama dándole besos y las otras mirando envidiosas pues Lusila era la favorita de Leandro y no es de extrañar también era la más guarra de las cuatro.
A la princesa se le cayó el cielo que un día su querido amado le cedió, a sus pies. Le pidió a los soldados que sacaran a las fulanas de allí y las ataran a un árbol. Luego cerro la puerta y se quedaron ella y Leandro en el interior.
+¿Como te atreves a hacerme esto? ¿Sabes todo lo que he tenido que dejar atrás por ti? ¿Sabes todo lo que he tenido que sacrificar para que puedas seguir viviendo? No la tienes porque sino no me lo pagarías así.
-Cariño..
+Ni cariño ni nada, te he salvado la vida vendiendo mi alma al mismísimo diablo y ¿te vas con las fulanas esas de hay afuera?
-Lo que has visto no era nada
+No me trates como a una tonta, porque ya he dejado de serlo. Por fin me he quitado la venda, que por cierto, gracias.
-Se me ha abalanzado ella
+Puede ser, pero bien que te has dejado besar y manosear
-Necesitaba calor humano..
+¿Te soy poca cosa? ¿Enserio me amas o solo fue una noche? ¿Por que me mientes?
-No lo eres pero lo que siento ya no es lo mismo, necesito probar el sabor de otros labios, sentir el calor de otros cuerpos...
+Tendría que haberle echo caso a mi madre, tendría que haberte dejado morir como una sucia rata.
-¿Fuiste tu quien...?
+No, por desgracia ese privilegio lo tuvo mi madre.
-¿Por que?
+¿Enserio? ¿Tan cretino eres de no saberlo? Creí que era mi culpa, que hice algo mal pero no fuiste tu quien desde el principio me mintió quien me engaño y traiciono. Fui el hazme reír durante semanas y no te importo al igual que no te importo ni te importa que tenga el corazón echo pedazos por tu culpa. Deje a Rober por ti sabiendo lo que sucedería pero me dio igual porque te amaba.
-No sabía que sintieras eso...
+No sabía yo tampoco lo necio que podríais llegar a ser pero me sorprendisteis caballero, me sorprende que no lo supieras pues bien que te lo creíste cuando me hiciste tuya.
-Joana lo siento, creí que para ti también era un pasatiempo, jamás pensé que te enamorases de mi.
+¿Cómo no lo iba a hacer con esas palabras y promesas que me regalabas? ¿Cómo no lo iba a hacer con esos besos a la luz de la luna? ¿Con esas cartas para vernos a escondidas? ¿O cuando te encontré en mi cuarto y me declaraste amor?
-Es cierto que sentí algo por ti pero al fin y al cabo no podríamos ser mas que amigos, aunque es cierto que semejantes limites traspasamos y que nos cegó la lujuria. Pensé que al verme con otras comprenderías que todo se acabo que siguieras tu camino con Rober.
+Estaba enamorada de ti , ni en un siglo podría olvidarme de esa noche, ni de esos besos, ni del roce de tu cuerpo. Cada vez que lo mirase pesaría en mi la culpa y en su rostro estaría reflejado el tuyo.
- Nos equivocamos ambos..
+No, te equivocaste TU. Todo es por tu culpa...
La discusión siguió durante horas pero lo que no sabían es que la querida amante de Leandro, Lusila, se había desatado y estaba escuchando detrás de la puerta. Cuando escucho suficiente y su rabia era inmensa, cogió uno de los caballos y se transpuso camino hacia Encalimur para buscar a Sir Rober y contarle la traición y los atrapara.
Los caballeros que la acompañaban sabían de tal cosa y aunque se lo dejan caer Joana no sabía lo que era, hasta que un par de días después uno de los soldados le dijo que a Leandro tenia fiebre y tenía que ir a ayudarle pero lo único que encontró fue a Lusila metida en su cama dándole besos y las otras mirando envidiosas pues Lusila era la favorita de Leandro y no es de extrañar también era la más guarra de las cuatro.
A la princesa se le cayó el cielo que un día su querido amado le cedió, a sus pies. Le pidió a los soldados que sacaran a las fulanas de allí y las ataran a un árbol. Luego cerro la puerta y se quedaron ella y Leandro en el interior.
+¿Como te atreves a hacerme esto? ¿Sabes todo lo que he tenido que dejar atrás por ti? ¿Sabes todo lo que he tenido que sacrificar para que puedas seguir viviendo? No la tienes porque sino no me lo pagarías así.
-Cariño..
+Ni cariño ni nada, te he salvado la vida vendiendo mi alma al mismísimo diablo y ¿te vas con las fulanas esas de hay afuera?
-Lo que has visto no era nada
+No me trates como a una tonta, porque ya he dejado de serlo. Por fin me he quitado la venda, que por cierto, gracias.
-Se me ha abalanzado ella
+Puede ser, pero bien que te has dejado besar y manosear
-Necesitaba calor humano..
+¿Te soy poca cosa? ¿Enserio me amas o solo fue una noche? ¿Por que me mientes?
-No lo eres pero lo que siento ya no es lo mismo, necesito probar el sabor de otros labios, sentir el calor de otros cuerpos...
+Tendría que haberle echo caso a mi madre, tendría que haberte dejado morir como una sucia rata.
-¿Fuiste tu quien...?
+No, por desgracia ese privilegio lo tuvo mi madre.
-¿Por que?
+¿Enserio? ¿Tan cretino eres de no saberlo? Creí que era mi culpa, que hice algo mal pero no fuiste tu quien desde el principio me mintió quien me engaño y traiciono. Fui el hazme reír durante semanas y no te importo al igual que no te importo ni te importa que tenga el corazón echo pedazos por tu culpa. Deje a Rober por ti sabiendo lo que sucedería pero me dio igual porque te amaba.
-No sabía que sintieras eso...
+No sabía yo tampoco lo necio que podríais llegar a ser pero me sorprendisteis caballero, me sorprende que no lo supieras pues bien que te lo creíste cuando me hiciste tuya.
-Joana lo siento, creí que para ti también era un pasatiempo, jamás pensé que te enamorases de mi.
+¿Cómo no lo iba a hacer con esas palabras y promesas que me regalabas? ¿Cómo no lo iba a hacer con esos besos a la luz de la luna? ¿Con esas cartas para vernos a escondidas? ¿O cuando te encontré en mi cuarto y me declaraste amor?
-Es cierto que sentí algo por ti pero al fin y al cabo no podríamos ser mas que amigos, aunque es cierto que semejantes limites traspasamos y que nos cegó la lujuria. Pensé que al verme con otras comprenderías que todo se acabo que siguieras tu camino con Rober.
+Estaba enamorada de ti , ni en un siglo podría olvidarme de esa noche, ni de esos besos, ni del roce de tu cuerpo. Cada vez que lo mirase pesaría en mi la culpa y en su rostro estaría reflejado el tuyo.
- Nos equivocamos ambos..
+No, te equivocaste TU. Todo es por tu culpa...
La discusión siguió durante horas pero lo que no sabían es que la querida amante de Leandro, Lusila, se había desatado y estaba escuchando detrás de la puerta. Cuando escucho suficiente y su rabia era inmensa, cogió uno de los caballos y se transpuso camino hacia Encalimur para buscar a Sir Rober y contarle la traición y los atrapara.
Una historia que contar...5
La princesa contemplaba el rostro de Leandro que estaba plácidamente dormido aunque con alguna que otra perturbación en sus sueños de vez en cuando. Joana decidió embarcarse en ir en busca del hechicero que le vendió el brebaje envenenado y pedirle la cura.
No fue sola, uno de sus escoltas personales fue con ella pero tenia que entrar sola a la guarida del hechicero. Se hacia llamar Preitonio pues su verdadero nombre estaba maldito y no solo porque fuera la mano derecha del diablo sino por su oscuro pasado.
La princesa mil ruegos le hizo pero ninguno de ellos funciono, pues el hechicero no quería oro ni riquezas sino algo que fuera eterno, algo que el pudiera conservar siempre y utilizarlo a su antojo... el alma de Joana. La princesa se encontraba desconcertada pues no sabía porque quería cosa tan insignificante y de tan poco valor. Le pregunto que porque su alma le parecía un bien mas preciado que todo el oro que le ofrecía y el hechicero le contesto:
-Con un alma pura como la de vos puedo hacer mas cosas que con unas simples monedas de oro.
+¿Puedo saber cuales son esas cosas?
-¿Por que no? Tengo más de un trapicheo y para salvar un alma tengo que vender otra, justamente has llegado tu, siendo la afortunada.
+¿Pero a quien le venderéis mi alma?
-Eso no te importa, ¿aceptas o no el trato?
+¿Me dolerá? ¿Cambiara algo?
-No, simplemente te quitare un peso de encima...
+Si simplemente es eso..vale acepto.
-Bien mi querida niña, has decidido de una forma correcta.
Hizo que se tomara un brebaje y acto después despertó en mitad del bosque desorientada y con un saquito donde ponía "ábreme". En una nota que había dentro junto con una pequeña botella de cristal decía que la mezclara con tres lágrimas y que se lo tomara el enfermo y en pocos días se recuperaría.
Más o menos se oriento hacia donde se encontraba Leandro. Llego y estaba rodeado de las doncellas que les ayudaron a escapar, pues lo que no sabía la princesa que esas babosas habían estado liadas en las sabanas de Leandro.
No fue sola, uno de sus escoltas personales fue con ella pero tenia que entrar sola a la guarida del hechicero. Se hacia llamar Preitonio pues su verdadero nombre estaba maldito y no solo porque fuera la mano derecha del diablo sino por su oscuro pasado.
La princesa mil ruegos le hizo pero ninguno de ellos funciono, pues el hechicero no quería oro ni riquezas sino algo que fuera eterno, algo que el pudiera conservar siempre y utilizarlo a su antojo... el alma de Joana. La princesa se encontraba desconcertada pues no sabía porque quería cosa tan insignificante y de tan poco valor. Le pregunto que porque su alma le parecía un bien mas preciado que todo el oro que le ofrecía y el hechicero le contesto:
-Con un alma pura como la de vos puedo hacer mas cosas que con unas simples monedas de oro.
+¿Puedo saber cuales son esas cosas?-¿Por que no? Tengo más de un trapicheo y para salvar un alma tengo que vender otra, justamente has llegado tu, siendo la afortunada.
+¿Pero a quien le venderéis mi alma?
-Eso no te importa, ¿aceptas o no el trato?
+¿Me dolerá? ¿Cambiara algo?
-No, simplemente te quitare un peso de encima...
+Si simplemente es eso..vale acepto.
-Bien mi querida niña, has decidido de una forma correcta.
Hizo que se tomara un brebaje y acto después despertó en mitad del bosque desorientada y con un saquito donde ponía "ábreme". En una nota que había dentro junto con una pequeña botella de cristal decía que la mezclara con tres lágrimas y que se lo tomara el enfermo y en pocos días se recuperaría.
Más o menos se oriento hacia donde se encontraba Leandro. Llego y estaba rodeado de las doncellas que les ayudaron a escapar, pues lo que no sabía la princesa que esas babosas habían estado liadas en las sabanas de Leandro.
domingo, 28 de octubre de 2012
sábado, 27 de octubre de 2012
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