En esos instantes sería capaz de atarse a un clavo ardiendo...
+¿Quien anda ahí?
-Soy ese clavo ardiendo al que tantas ganas tienes de agarrarte.
+¿Hechicero?
-¿Si?
+¿Qué hacéis aquí?
-Vine a cobrarme la deuda.
+Creí que ya lo habías hecho.
-No mi joven princesa, porque sabía que podrías ofrecerme algo más
+¿Algo más?
-Pues claro.+¿Cómo el que?
-Tu vida.
+¿Mi vida? ¿ Queréis matarme?
-No, no, sino vivir tu vida y tenerlo todo.
+Pero, ¿que sería de mi?
-¿Tu? Podrías huir y vivir alejada de todo
+¿Así sin más?
-Bueno...no podrías volver nunca.
+Pero mi familia y Leandro...
-Serán míos. Una vida por otra vida.
+No puedo aceptar el trato. Tiene que haber algo más que quieras
-El puesto de rey pero eso es difícil.
+No si yo te ayudo.
-¿ Traicionarías así a tu futuro marido?
+Es mi vida o la suya...
-Vale, acepto
+Bien, ¿qué tengo que hacer?
Pusieron en marcha un plan y ajustaron el trato: cuando el hechicero se convirtiera en Rober y este estuviera fuera de juego, se casaran pero cada uno podría vivir como quisiera con total libertad y jamás podría saberlo nadie . Lo que nuestra querida Joana desconocida era que el hechicero tenía otros planes para ella pues aún seguía en pie la deuda, la cual tarde o temprano se la tendría que cobrar...
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