No puedo moverme, me pesa mucho el cuerpo, siento como si me estuvieran oprimiendo los pulmones, cada respiro es todo un suplicio. Sentí como el sudor me recorría la espalda, como resbalaba sobre mi frente...
-Aguanta un poco más, sigue...
Me perseguía esa frase. Si apenas puedo respirar, ¿cómo voy a poder seguir? Algo brillaba con fuerza fuera de mis parpados, me estaba derritiendo las retinas. Mientras se me asaban los ojos, miles de pinchazos me recorrían el cuerpo. Me sentí caer, caer hacia un suelo frio e incómodo, caer hacia la nada.
No sé cuánto tiempo estuve de esa forma, el dolor me desconcertaba. Fue como una horrible pesadilla. Desperté de un salto, estaba bañada en sudor y tenía unos feos cardenales sobre los brazos.
¿Qué diablos había pasado?
Parecía que me había pasado por encima un camión, me costó una vida poder levantarme para poder ir a darme una ducha. Lo difícil no fue ponerme derecha, lo difícil fue que me fallaron las piernas y me caí de bruces contra el suelo. Ese momento me recordó a bambi. Por un momento no podía mover nada...
Tras unos veinte minutos, llegue al baño, otros tantos después estaba secándome y volviendo al cuarto. Por más que intentara comprender que cojones pasaba, nada tenía sentido. Estaba en mis ensoñaciones, cuando volvieron los susurros. Esto parecía ya cachondeo, los ignore y cogí el libro de Blancanieves y los siete enanitos.
Alguno, en alguna de estas páginas, en alguno de estos libros, tendría la respuesta a lo que estaba sucediendo, no pensaba parar hasta saberlo.
Comencé a leer con Newton sobre mi regazo. Las palabras fluían y se iba hilando la historia dentro de mi cabeza. Una historia ha de leerse sin prisa pero sin pausa, pero me pesaba todo el cuerpo, y la paciencia me salía por cada poro. Todo se estaba volviendo borroso...
-Ay ho, ay ho, nos vamos a cenar. Ay ho...
-Sabio, ¿dónde nos encontramos?
-No lo sé Feliz, pero no toquéis nada.
Me incorpore y los mire fijamente. Siete, siete hombrecillos situados en medio de mi cuarto, tan desconcertados como yo. Estaban todos, con sus picos y con sus palas, habían entrado cantando su canción y justamente estaba yo, en la cama medio adormilada. ¿Me estaría volviendo loca? o ¿Todo esto sería acto de mi maltrecho subconsciente?
Llego el silencio (quitando los absurdos susurros), estaban mirándome siete pares de ojos. Estaba esperando que dijera alguno algo.
-Eh, hola...
-Oh, qué mala educación la nuestra, estar en los aposentos de una dama y ni siquiera presentarnos. (Según iba señalando iba nombrando) Este es Gruñón, este de aquí es Mocoso y a su lado se encuentra Mudito, a mi derecha está Feliz junto a Tímido y bueno, ese que se acaba de volver a dormir es Dormilón, ah y un servidor, Sabio.
-¿Sabéis porque estáis aquí? ¿Cómo habéis llegado?
-Oh, bueno tal vez lo supierais vos. Volvíamos de están trabajando en las minas y nos dirigíamos hacia la casa para descansar al fin...y todo se volvió confuso y aparecimos aquí.
-Supongo que tendréis hambre, con el estómago lleno se piensa mejor.
Les prepare unos sandwiches, no sabían que era eso, y Dormilón descubrió el café. Les volví a preguntar qué había sucedido, y la versión fue la misma.
Me quede aparte con Sabio mientras los otros veían absortos la televisión (la gran caja con personas dentro).
-No creo que pueda seguir mucho tiempo así, cada vez esto es más raro, me siento muy cansada y tan pronto como aparecéis, desaparecéis.
-¿Desde cuándo te sucede?
-Esa es otra pregunta de la cual no tengo respuesta.
-Y esos susurros... ¿Escuchas lo que dicen?
-Cuando los empiezo a escuchar con mayor claridad es cuando estoy casi dormida, algo con poco sentido y cuando más desorientado se está, pero es así. No solo son susurros, también son como unos pitidos. Es muy extraño. Me duele todo el cuerpo. ¿Algo de lo que te digo tiene sentido?
-Tal vez estés enferma, eso explicaría el dolor y el cansancio.
La verdad es que no puedes buscar respuestas a todas tus preguntas, tal vez encuentres algo que no te guste. No, no se como aparecimos aquí, pero mientras estas acompañada estas bien, no estas sola. Ojala pudiera contarte todo, pero mi querida niña, hay cosas que incluso a este viejo se le escapan. Tendrás que quitarte la venda de los ojos, tendrás que abrirlos y ver...
-¿Que se supone que tendré que ver? Cada vez entiendo las cosas menos. Acurrucarme en mi cama y dormir hasta que esta pesadilla pase, solo pido eso.
-Hay que tener cuidado con lo que se pide. Vamos, te acompaño.
-¿Prometes que te quedaras junto a mí?
Una mirada tan dulce como la miel, fue lo que conseguí a cambio. Me acompaño a mí cuarto y se sentó junto a mi cama; me contaba cosas sobre la mina, historias sobre sus hermanos, hasta que la oscuridad se cernió sobre mi. Creo que pensó que ya dormía porque no creo que me lo hubiera dicho estando lucida.
-No puedes seguir en esta cúpula de cristal, se está rompiendo y acabaras esfumándote con ella. Tienes que luchar, es ahora o nunca. Cada día más cerca estas del fin o tal vez del comienzo. Aguanta un poco más, sigue... Hazlo por mí, hazlo por si queda algo dentro de ti que aun pueda seguir. No te rindas por favor, no me dejes solo. Sé que tú puedes, sé que vas a volver y que todo volverá a lo normalidad...
Me volví hacia él, y la larga sombra volvía a estar ahí, su voz parecía tan rota y llena de esperanza que me sacudió el corazón. Ya no quedaba nada de Sabio, solo esa difusión que volvía e insistía en que: Aguanta un poco más, sigue...
lunes, 20 de abril de 2015
lunes, 6 de abril de 2015
Into the books...pequeño soldado
Se me estaba humedeciendo la cara cuando me desperté. Newton estaba saludándome como mejor sabía: lamiéndome la cara.
Me levante completamente desorientada, aún era de noche. Al final sí que todo, fue un sueño, no estaba a la vista ni se escuchaba al Conejo Blanco. Aunque recordaba que estaba hablando con él...
-¿Y cómo es la Reina de Corazones?
-Oh, pues, si se entera de lo que te voy a decir me mandara a contar la cabeza...
-Venga hombre, de aquí no saldrá ni una palabra.
-No soy un hombre, soy (se señaló desde los pies hasta las puntiagudas orejas) un conejo. Bueno, te tomare la palabra. La reina es un tanto peculiar, cuando no está satisfecha o cuando está enfadada porque no se han seguido sus mandatos...hace que te corten la cabeza (esto último lo dijo en un insonoro suspiro mientras se acariciaba el cuello).
-Tiene que ser terrible vivir en un sitio así.
-No, el País de las Maravillas es precioso y solía vivir gente muy alegre, hasta que llego la reina...
Tenía una mirada tan triste, pareció perderse en sus sueños, en sus recuerdos de antaño porque una triste pero hermosa sonrisa se desplegó de sus labios. Comenzó a contarme como era todo antes, sentí un gran pesar, no podía seguir con los ojos abiertos, todo se volvía cada vez más oscuro, no recuerdo que paso después, solo que ahora estoy aquí con la cara húmeda.
Quería volver a intentarlo, cogí el primer cuento que encontré, El soldadito de plomo. Comencé a leerlo, al cabo de unos instantes o tal vez minutos empecé a escuchar los susurros, era imposible que a estas horas siguieran los vecinos despiertos. Los susurros no cesaron, sinceramente, me acojone, y que empezaran a sonar golpes sobre el suelo como que no ayudo. Eran pequeños golpes secos, clac...clac...clac... La luz de la luna dejo entrever pequeños brillos plateados. Me arrebuje más entre las sabanas, lo justo para solo tener visibles los ojos.
No sería más alto que un libro de bolsillo, parecía desgastado aunque aún conservaba sus rasgos que lo caracterizaban: el rojo y azul de un serio uniforme; un fusil tan afilado como las agujas del reloj.
Tenía un semblante más que triste, se ponía ver como goteaban pequeñas gotas de agua de tu media pierna. Se acercó al estante donde aún conservo las muñecas de porcelana, por un momento se le ilumino la cara, o tal vez la luz incipiente lo hacía. Observo detenidamente a cada una de ellas, toda la alegría que pudo albergar, desapareció igual que llego.
-¿Dónde estas mi bailarina? Pensé que por fin había vuelto a casa.
Parecía tan desolado, se me encogió el estómago. Ese instinto de protección que surge en lo más interior, como una vocecita que te incita a ir y resguardar de lo que pase en el exterior. Me levante de la cama y me senté junto al soldadito.
-¿Qué te sucede?
-Oh... eh...yo... (Se quedó muy quieto)
-Vamos, no hagas como que no te mueves, que no estas vivo.
-Perdón, se supone que no debéis vernos así. Tal vez podáis ayudarme.
-¿Cómo?
-¿Habéis visto a una bella bailarina? Se sostiene en una sola pierna.
-Lo siento, pero no he visto ninguna.
-Jamás volveré a verla, no podré decirle mis sentimientos. En qué mal momento caí desde esa ventana.
-¿Cómo llegaste hasta aquí?
-A través de las aguas, tras caer de la ventana unos niños me encontraron y decidieron meterme en un barquito de papel (ahora sé qué papel y agua, no va bien), me arrojaron en un riachuelo y pues, lo demás ya podrías imaginar.
¿Cómo se consuela a un soldadito? ¿Qué se le puede decir? Esto es muy difícil, ni siquiera sé yo como solucionar mis problemas como para poder ayudarle y aún menos en los temas de pérdida o amor.
Reinaba tal silencio, que se escuchaba al susurro. Era extrañamente familiar, pero aun así, seguía dándome mal rollo. Se fue atenuando aquellas voces, me empezaron a pesar tanto los ojos, me dolían las piernas posiblemente por la posición que llevaba horas manteniendo. No quería irme, acerque mi mano hacia la punta del fusil del soldadito. Dolió pero apenas un suspiro, me recorrió como una corriente eléctrica desde ese punto hasta la espina dorsal. ¡Ah!
El dolor empezó a nublarme la vista, ya no veía nada, salvo una larga figura rebosante de luz de luna, sonreía con pesar como si supiera lo que me sucedía.
-Aguanta un poco más, sigue.
Me levante completamente desorientada, aún era de noche. Al final sí que todo, fue un sueño, no estaba a la vista ni se escuchaba al Conejo Blanco. Aunque recordaba que estaba hablando con él...
-¿Y cómo es la Reina de Corazones?
-Oh, pues, si se entera de lo que te voy a decir me mandara a contar la cabeza...
-Venga hombre, de aquí no saldrá ni una palabra.
-No soy un hombre, soy (se señaló desde los pies hasta las puntiagudas orejas) un conejo. Bueno, te tomare la palabra. La reina es un tanto peculiar, cuando no está satisfecha o cuando está enfadada porque no se han seguido sus mandatos...hace que te corten la cabeza (esto último lo dijo en un insonoro suspiro mientras se acariciaba el cuello).
-Tiene que ser terrible vivir en un sitio así.
-No, el País de las Maravillas es precioso y solía vivir gente muy alegre, hasta que llego la reina...
Tenía una mirada tan triste, pareció perderse en sus sueños, en sus recuerdos de antaño porque una triste pero hermosa sonrisa se desplegó de sus labios. Comenzó a contarme como era todo antes, sentí un gran pesar, no podía seguir con los ojos abiertos, todo se volvía cada vez más oscuro, no recuerdo que paso después, solo que ahora estoy aquí con la cara húmeda.
Quería volver a intentarlo, cogí el primer cuento que encontré, El soldadito de plomo. Comencé a leerlo, al cabo de unos instantes o tal vez minutos empecé a escuchar los susurros, era imposible que a estas horas siguieran los vecinos despiertos. Los susurros no cesaron, sinceramente, me acojone, y que empezaran a sonar golpes sobre el suelo como que no ayudo. Eran pequeños golpes secos, clac...clac...clac... La luz de la luna dejo entrever pequeños brillos plateados. Me arrebuje más entre las sabanas, lo justo para solo tener visibles los ojos.
No sería más alto que un libro de bolsillo, parecía desgastado aunque aún conservaba sus rasgos que lo caracterizaban: el rojo y azul de un serio uniforme; un fusil tan afilado como las agujas del reloj.
Tenía un semblante más que triste, se ponía ver como goteaban pequeñas gotas de agua de tu media pierna. Se acercó al estante donde aún conservo las muñecas de porcelana, por un momento se le ilumino la cara, o tal vez la luz incipiente lo hacía. Observo detenidamente a cada una de ellas, toda la alegría que pudo albergar, desapareció igual que llego.
-¿Dónde estas mi bailarina? Pensé que por fin había vuelto a casa.
Parecía tan desolado, se me encogió el estómago. Ese instinto de protección que surge en lo más interior, como una vocecita que te incita a ir y resguardar de lo que pase en el exterior. Me levante de la cama y me senté junto al soldadito.
-¿Qué te sucede?
-Oh... eh...yo... (Se quedó muy quieto)
-Vamos, no hagas como que no te mueves, que no estas vivo.
-Perdón, se supone que no debéis vernos así. Tal vez podáis ayudarme.
-¿Cómo?
-¿Habéis visto a una bella bailarina? Se sostiene en una sola pierna.
-Lo siento, pero no he visto ninguna.
-Jamás volveré a verla, no podré decirle mis sentimientos. En qué mal momento caí desde esa ventana.
-¿Cómo llegaste hasta aquí?
-A través de las aguas, tras caer de la ventana unos niños me encontraron y decidieron meterme en un barquito de papel (ahora sé qué papel y agua, no va bien), me arrojaron en un riachuelo y pues, lo demás ya podrías imaginar.
¿Cómo se consuela a un soldadito? ¿Qué se le puede decir? Esto es muy difícil, ni siquiera sé yo como solucionar mis problemas como para poder ayudarle y aún menos en los temas de pérdida o amor.
Reinaba tal silencio, que se escuchaba al susurro. Era extrañamente familiar, pero aun así, seguía dándome mal rollo. Se fue atenuando aquellas voces, me empezaron a pesar tanto los ojos, me dolían las piernas posiblemente por la posición que llevaba horas manteniendo. No quería irme, acerque mi mano hacia la punta del fusil del soldadito. Dolió pero apenas un suspiro, me recorrió como una corriente eléctrica desde ese punto hasta la espina dorsal. ¡Ah!
El dolor empezó a nublarme la vista, ya no veía nada, salvo una larga figura rebosante de luz de luna, sonreía con pesar como si supiera lo que me sucedía.
-Aguanta un poco más, sigue.
domingo, 5 de abril de 2015
Ya no existen las lágrimas, porque esta seca,
porque esta podrida en su interior, porque esta vacía,
sin vida.
Ya no existen lágrimas, porque ya no siente nada,
porque ya no tiene alma, porque ya,
es un monstruo.
Los monstruos ya no sienten dolor,
ya no sienten felicidad, no sienten amor, no sienten nada.
Los monstruos solo están para ver sufrir,
para hacer sufrir,
porque para eso están ahí.
Los monstruos son simples muros sin corazón, son todo odio y destrucción.
porque esta podrida en su interior, porque esta vacía,
sin vida.
Ya no existen lágrimas, porque ya no siente nada,
porque ya no tiene alma, porque ya,
es un monstruo.
Los monstruos ya no sienten dolor,
ya no sienten felicidad, no sienten amor, no sienten nada.
Los monstruos solo están para ver sufrir,
para hacer sufrir,
porque para eso están ahí.
Los monstruos son simples muros sin corazón, son todo odio y destrucción.
Into the books...el conejo de la suerte
¿Y qué queda después de todo? ¿Qué queda después de unas malas decisiones? ¿Y después de las buenas? No diré que haya sido una buena chica, porque simplemente no me gusta mentir, pero tampoco he sido el monstruo que dicen que soy. Simplemente soy yo, la que pasa todo el día entre libros, la que le gusta la música tan alta que hasta le duelen los tímpanos, la que sueña despierta, la que prefiere unas converse a unos tacones, la que va con un moño desenfadado... Simplemente yo.
Todo tan normal y tan extraño, ¿qué pasa si un día todo cobra sentido? ¿Y si a las palabras se les antoja salir del libro? ¿Y si el conejo blanco sale corriendo del libro? ¿Y si la carroza se convierte en calabaza sobre tu cama? ¿Y si todo se volviera real?
Empezó a suceder hace unas semanas, estaba en mi cama releyendo Alicia en el país de las maravillas (siempre me apasiono el mundo de Alicia, desgraciadamente jamás encontré un hueco en un árbol que me llevara a otro lugar), cuando escuche arañazos bajo la cama, pensé que podría ser Newton (mi adorable y tierno perro), así que tampoco le preste demasiada atención. Durante un gran rato siguió así, oía como un susurro, ¿la tele tal vez?, ¿vecinos? Le dije a Newton que dejara en paz la cama y a mí, cuando apareció por la puerta meneando su enérgica cola...
¿Se habría colado algún animal? Cogí lo primero que tenía a mano, una simple y peligrosa zapatilla (¿ironía? ¿dónde?), levante la colcha, casi no se veía nada, pero un bulto blanco empezó a moverse, pensé que sería el gato persa de la vecina.
-Vamos Arquímedes, sal de ahí, no sé cómo has vuelto a colarte, hacía semanas que no aparecías....
Cuando la bola blanca estaba más cerca, vi que no tenía ninguna pinta de ser Arquímedes, nos quedamos mirándonos durante un instante que pareció ser eterno, y no sabría decir cuál de los dos estaba más asustado del otro. Le lance mi zapatilla y baje la colcha, ¿me estaría volviendo loca? ¿Acababa de ver al Conejo Blanco?
Respire profundamente para tranquilizarme. Era imposible lo que había visto, el libro me estaba afectado después de todo. Agarre la otra zapatilla, y volví a levantar la colcha... No había nada (gracias a los cielos), mi mente cansada me había jugado una mala pasada.
-Dios, menudo susto, eh, Newton. Quizás debería de dejar la lectura para mañana, estoy cansada y esto ha sido un aviso para que desconecte por hoy. Fui diciendo mientras volvía a poner la colcha en su lugar y me iba reponiendo... pero entonces... ¡Pero que leches es esto! Newton sácate eso de la boca ahora mismo.
-Maldito ser de los bosques, ¡suéltame! No soy tu comida
-Joder, estás hablando. Newton, eso es caca, suéltalo. No, Newton. Chico malo.
-Singular humana, no soy una excreción. Soy el mensajero de mi Reina de Corazones. ¡Pero que tarde es! ¡Suelta!
Estaba entre alucinando y flipando. Me levante despacio de la cama, fui hacia Newton y entre gruñido y ladrido, conseguí que soltara al Conejo Blanco. Muy digno se limpió las babas de Newton de la pata, me miro durante unos instantes y después regreso su mirada al reloj, este se había parado.
-Algo no anda bien, tú no eres Alicia, el reloj no avanza. ¿Dónde me retenéis? ¿Esto es magia?
Acerque mi mano lentamente hacia él, tenía el pelaje tan suave como parecía a simple vista. Podías hundir los dedos y notar la calidez y el latir de su corazón a través de las venas de aquel pequeño ser (eso de pequeño es relativo, pues me llegaba a la altura de los muslos).
-Eres real.
-Pues claro que sí. ¿Me ayudareis a salir de este lugar? La reina me mandara a cortar la cabeza si llego tarde, no puedo llegar tarde.
-Ni siquiera sé cómo has acabado aquí. Esto debe de ser un sueño, seguro me he quedado dormida mientras estaba leyendo. Sí, eso es. Estoy dormida, así que si me pellizco no me va doler...Dolió, y más de lo que podría pensar.
El Conejo Blanco se quedó mirándome. Es real, joder. Seguro que me la cargaría por esto. ¿Qué hacer? ¿Sigo leyendo? Quizás entre igual que salió, pero tampoco sé cómo salió, ¿y si sale algo más?
Todo tan normal y tan extraño, ¿qué pasa si un día todo cobra sentido? ¿Y si a las palabras se les antoja salir del libro? ¿Y si el conejo blanco sale corriendo del libro? ¿Y si la carroza se convierte en calabaza sobre tu cama? ¿Y si todo se volviera real?
Empezó a suceder hace unas semanas, estaba en mi cama releyendo Alicia en el país de las maravillas (siempre me apasiono el mundo de Alicia, desgraciadamente jamás encontré un hueco en un árbol que me llevara a otro lugar), cuando escuche arañazos bajo la cama, pensé que podría ser Newton (mi adorable y tierno perro), así que tampoco le preste demasiada atención. Durante un gran rato siguió así, oía como un susurro, ¿la tele tal vez?, ¿vecinos? Le dije a Newton que dejara en paz la cama y a mí, cuando apareció por la puerta meneando su enérgica cola...
¿Se habría colado algún animal? Cogí lo primero que tenía a mano, una simple y peligrosa zapatilla (¿ironía? ¿dónde?), levante la colcha, casi no se veía nada, pero un bulto blanco empezó a moverse, pensé que sería el gato persa de la vecina.
-Vamos Arquímedes, sal de ahí, no sé cómo has vuelto a colarte, hacía semanas que no aparecías....
Cuando la bola blanca estaba más cerca, vi que no tenía ninguna pinta de ser Arquímedes, nos quedamos mirándonos durante un instante que pareció ser eterno, y no sabría decir cuál de los dos estaba más asustado del otro. Le lance mi zapatilla y baje la colcha, ¿me estaría volviendo loca? ¿Acababa de ver al Conejo Blanco?
Respire profundamente para tranquilizarme. Era imposible lo que había visto, el libro me estaba afectado después de todo. Agarre la otra zapatilla, y volví a levantar la colcha... No había nada (gracias a los cielos), mi mente cansada me había jugado una mala pasada.
-Dios, menudo susto, eh, Newton. Quizás debería de dejar la lectura para mañana, estoy cansada y esto ha sido un aviso para que desconecte por hoy. Fui diciendo mientras volvía a poner la colcha en su lugar y me iba reponiendo... pero entonces... ¡Pero que leches es esto! Newton sácate eso de la boca ahora mismo.
-Maldito ser de los bosques, ¡suéltame! No soy tu comida
-Joder, estás hablando. Newton, eso es caca, suéltalo. No, Newton. Chico malo.
-Singular humana, no soy una excreción. Soy el mensajero de mi Reina de Corazones. ¡Pero que tarde es! ¡Suelta!
Estaba entre alucinando y flipando. Me levante despacio de la cama, fui hacia Newton y entre gruñido y ladrido, conseguí que soltara al Conejo Blanco. Muy digno se limpió las babas de Newton de la pata, me miro durante unos instantes y después regreso su mirada al reloj, este se había parado.
-Algo no anda bien, tú no eres Alicia, el reloj no avanza. ¿Dónde me retenéis? ¿Esto es magia?
Acerque mi mano lentamente hacia él, tenía el pelaje tan suave como parecía a simple vista. Podías hundir los dedos y notar la calidez y el latir de su corazón a través de las venas de aquel pequeño ser (eso de pequeño es relativo, pues me llegaba a la altura de los muslos).
-Eres real.
-Pues claro que sí. ¿Me ayudareis a salir de este lugar? La reina me mandara a cortar la cabeza si llego tarde, no puedo llegar tarde.
-Ni siquiera sé cómo has acabado aquí. Esto debe de ser un sueño, seguro me he quedado dormida mientras estaba leyendo. Sí, eso es. Estoy dormida, así que si me pellizco no me va doler...Dolió, y más de lo que podría pensar.
El Conejo Blanco se quedó mirándome. Es real, joder. Seguro que me la cargaría por esto. ¿Qué hacer? ¿Sigo leyendo? Quizás entre igual que salió, pero tampoco sé cómo salió, ¿y si sale algo más?
sábado, 28 de marzo de 2015
Simples y fugaces ojos
Unos simples y fugaces ojos, que ya no miran, que ya no brillan, mostrando un corazón hueco, mostrando un alma muerta, con un collar de cuerda sobre su fino cuello, apoyada...haciendo presión sobre la garganta, sin dejarla respirar, sin dejarla hablar, oprimiendo su ira, oprimiendo su vida...
martes, 24 de marzo de 2015
He estado completamente fuera...
He estado completamente fuera, demasiado tiempo lejos de mi propia existencia, era yo, sin ser totalmente yo... Vague entre el blanco y el negro, baile sobre miles de grises, aprendí a cantar sobre la nada, completa y absolutamente sola.
Todo tan irreal y a la vez certero, todo tan de color y tan marchito, todo vivo...y yo muriendo. Ja, la muerte, tan precaria y tajante, hoy estas bien y mañana no vuelves a ver el sol nacer.
Nacer... una buena palabra, una palabra que te apremia a la vida y te arrastra a la muerte, porque todo acaba igual, todos acabamos igual, pues para ello estamos programados...
He estado completamente fuera, en una burbuja bien sólida, si no salgo, no hay dolor, no existe, no tengo que afrontarlo, si no salgo...jamás ocurrió.
Es más fácil controlar la tristeza que la felicidad, la felicidad, cualquier cosa, en cualquier momento te la pueden arrebatar, pero la tristeza, oh, la tristeza, dulce néctar del pecado, la tristeza te abraza, te envuelve y te aleja, es difícil de quitar, es como la oscuridad que te abruma y te lleva, puede entrar un poco de luz, pero tan fácil vino, como se fue.
No, no estoy deprimida, ni tampoco pesimista, ni pájaro de mal agüero, soy simplemente realista.
Cada uno esta preparado para distintos niveles de realidad, de aceptación, lo que causa que te des cuenta de detalles que antes parecían apenas insignificantes, como la brisa del viento que hace temblar las flores, o el perfume con el que se impregno tu gorro, las gotas de lluvia que te refrescan (sin saber que ardías) y te quiebran la piel, el polvo en el viento... Te das cuenta que cada día que pasa, cambias, ah, el cambio, ese mal jugador del tiempo, que ahora te dice si, que luego te dice no.
He estado completamente fuera, he estado triste, ni yo misma me daba cuenta, esa tristeza que rodea a tu corazón, que lo hace seguir latiendo porque ya solo no puede, esa tristeza que te amenaza con lágrimas que ya no te permites derramar, esa tristeza que me dejaste al marchar... He estado triste sin siquiera saberlo, mintiéndome a mí, mintiéndote a ti.
Necesito sentir el frío, porque nada más siento, necesito que se cale los huesos y que derrita el veneno, necesito que se fundan las lágrimas con la lluvia, necesito sentir algo más que nada.
He estado completamente fuera, y veo a una extraña que ocupa mi sitio, que ocupa mi cuerpo, que ocupa mi alma, sigo estando perdida y, no se, si algún día querré volver...
Todo tan irreal y a la vez certero, todo tan de color y tan marchito, todo vivo...y yo muriendo. Ja, la muerte, tan precaria y tajante, hoy estas bien y mañana no vuelves a ver el sol nacer.
Nacer... una buena palabra, una palabra que te apremia a la vida y te arrastra a la muerte, porque todo acaba igual, todos acabamos igual, pues para ello estamos programados...
He estado completamente fuera, en una burbuja bien sólida, si no salgo, no hay dolor, no existe, no tengo que afrontarlo, si no salgo...jamás ocurrió.
Es más fácil controlar la tristeza que la felicidad, la felicidad, cualquier cosa, en cualquier momento te la pueden arrebatar, pero la tristeza, oh, la tristeza, dulce néctar del pecado, la tristeza te abraza, te envuelve y te aleja, es difícil de quitar, es como la oscuridad que te abruma y te lleva, puede entrar un poco de luz, pero tan fácil vino, como se fue.
No, no estoy deprimida, ni tampoco pesimista, ni pájaro de mal agüero, soy simplemente realista.
Cada uno esta preparado para distintos niveles de realidad, de aceptación, lo que causa que te des cuenta de detalles que antes parecían apenas insignificantes, como la brisa del viento que hace temblar las flores, o el perfume con el que se impregno tu gorro, las gotas de lluvia que te refrescan (sin saber que ardías) y te quiebran la piel, el polvo en el viento... Te das cuenta que cada día que pasa, cambias, ah, el cambio, ese mal jugador del tiempo, que ahora te dice si, que luego te dice no.
He estado completamente fuera, he estado triste, ni yo misma me daba cuenta, esa tristeza que rodea a tu corazón, que lo hace seguir latiendo porque ya solo no puede, esa tristeza que te amenaza con lágrimas que ya no te permites derramar, esa tristeza que me dejaste al marchar... He estado triste sin siquiera saberlo, mintiéndome a mí, mintiéndote a ti.
Necesito sentir el frío, porque nada más siento, necesito que se cale los huesos y que derrita el veneno, necesito que se fundan las lágrimas con la lluvia, necesito sentir algo más que nada.
He estado completamente fuera, y veo a una extraña que ocupa mi sitio, que ocupa mi cuerpo, que ocupa mi alma, sigo estando perdida y, no se, si algún día querré volver...
lunes, 24 de noviembre de 2014
Ignorancia..#2
Volvía a estar todo
escuro, pero una luz al final me estaba llamando, me incitaba a ir hacia ella. Me
resultaba bastante familiar aquel pasillo, como si hubiera pasado por él
demasiadas veces. Tras la luz se encontraba el mismo chico de mis sueños, entre
sus brazos tenia a aquella chica, parecía su presa. Ella parecía estar en el
quinto cielo, mientras que yo, sentía deseos de gritarles y echarles de allí.
Sin embargo cerré de un portazo y corrí, corrí lo más deprisa que podían mis
piernas. Entre como una exhalación en el comedor, todos me miraban como si
estuviera loca, pero no me importaba, necesitaba encontrar a alguien, hablar
con esa persona. Por más que mis ojos la buscaran no podía ver nada, pero ella
me encontró primero.
Entre sollozo y
sollozo le conté lo que había visto, ella me miraba compasiva, ella ya sabía
algo, me ocultaba algo. No era nada nuevo para ella.
Me ardía el pecho, los
ojos me prendían fuego, ¿por qué aquella sensación? ¿Por qué tanto dolor?
Después de pasado un
tiempo, no se cuento tiempo me tire en el suelo del baño llorando, en los
brazos de esa chica, entro ella con un poco de rímel corrido y el pintalabios
restregado por toda la boca. Cuando me vio en el suelo no supo cómo reaccionar,
pero yo me levante con la poca dignidad que me quedaba y le propine un empujón.
Todo se volvió difuso, no sé si paso el tiempo, o fue otro sueño pero…ahí estaba él, pidiéndome algo, arrepentido
de sus actos. Una confusión decía, un mal momento… Ogg maldito bastardo. Leí los mensajes, ella le había dado calabazas,
por lo visto le importaba más su amistad. Volvía a ser su segundo plato, que
extraño. Después simplemente me marche en un coche, el corazón se quería salir
de mi pecho…otra vez.
Seguía con esos sueños tan raros, quizás fueran recuerdos o quizás
simples ilusiones, pero cuando me desperté sentí unas pesadas lagrimas que me
quemaban las mejillas, impotencia y mucha ira.
Después de semanas fue la primera vez que hable, era el
colmo y no podía callarme durante más tiempo. Era una conversación demasiado estúpida
pero fue como un volcán en erupción, me lleve todo lo que pude por delante,
saque todo lo que guardaba dentro.
Ella volvía a llorar, no sé exactamente porque y él simplemente
me miraba boquiabierto sin creer lo que acaba de decir.
-Se acabó este teatro, deja ya de llorar mujer. Soy suficientemente
madura y tengo mi propia casa, un trabajo que no se si aún mantendré. ¿No queríais
que me recuperara? Pues aceptad mi decisión y dejadme de una vez tranquila. No
más fotos, no más vídeos ni anécdotas. Ya basta.
martes, 18 de noviembre de 2014
Ignorancia..1#
..Puedo mover las
piernas, puedo correr con ellas, pero, ¿a dónde voy?
Al principio es un
sitio oscuro pero cálido. Hay gente hablando alto, sonrisas que me miran…Es
todo tan raro…
.
.
La clase comienza,
parece que será muy aburrida. Todos estamos de pie escuchando a este hombre que
parece no callar nunca y en ese momento, siento un gesto cálido sobre mi
espalda que culmina en mi hombre y forma un semi abrazo. Tiene un pelo dorado
como la miel, unos ojos increíblemente grandes de sabor a café, labios que me
llaman, parecen suaves como el terciopelo. Es más alto que yo, lo justo para
que pueda sentir su corazón, sus dedos parecen esperarme, todo en el me está
incitando pero... ¿a qué?
.
.
Solo puedo ponerme
nerviosa y roja como una simple colegiala, espera, ¿soy una simple colegiala?
Intento apartarle de mí, pero eso hace que lo atraiga más.
Nos movemos (al fin),
creo que lo he perdido de vista pero, no, sigue detrás de mí hablando con unos
chicos. Esta vez, me abraza desde atrás, coloca sus brazos a mí alrededor lo
que causa que me aproxime más a su cuerpo. Se esta tan bien, tan cómodo…Es una
sensación bastante familiar, pero no recuerdo quien es. Todos nos miran con una
cara de picardía. Él me susurra algo en el oído y siento un leve cosquilleo…
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No, no, prefiero seguir soñando aunque sea con extraños, no
por favor no…
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Cada sueño es lo mismo, en todos ellos puede caminar y soy
feliz, después me despierto y sigo en esta mierda de cama, y con cientos de
olores que me resultan familiares, pero que me saben a nada. ¿Por qué no vuelvo
al coma? ¿Por qué no me vuelvo a asumir en la ignorancia de una felicidad
difusa? ¿Por qué a mi?
Demons
Hay momentos en la vida, en los que estas en una oscuridad mortal, una oscuridad que te consume el alma, invade cada resquicio de tu corazón, que lo devora sin piedad, te hace irreconocible.
Es en ese momento, cuando tus demonios salen a tomar el aire, es cuando no encuentras salida, cuando las paredes se cierran a cada puñetero paso.
Es ese momento, en el que sabes, que estas perdida...
Es en ese momento, cuando tus demonios salen a tomar el aire, es cuando no encuentras salida, cuando las paredes se cierran a cada puñetero paso.
Es ese momento, en el que sabes, que estas perdida...
lunes, 17 de noviembre de 2014
Ignorancia
¿Sabes esa sensación de vacío en la que sientes que algo
falta, algo falla...? ¿Y si un día despiertas sin saber nada? Ese día te
despiertas sin poder mover la mitad del tu cuerpo, con una extraña cogiendo tu
mano, rodeada de flores marchitas y globos desinflados.
Ese día despiertas, deseando estar soñando.
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Dicen que he perdido la memoria, esto es debido al accidente
que tuve camino a la casa de mis padres, por lo visto choque contra otro
vehículo, el hombre no sobrevivió y ahora hay dos niñas sin familia. ¿Por qué
me bombardean a preguntas? ¿Por qué tanta información?
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Dios, daría lo que fuera por poder hacer desaparecer el
dolor.
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¿Qué más les dará si no me apetece hablar?
¿De qué tengo que hablar? Demasiado que sigo respirando, he matado a un hombre por imprudencia, he dejado a dos niñas huérfanas, he perdido mis piernas y la jodida memoria. Quizás, después de todo, no fuera tan importante.
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¿De qué tengo que hablar? Demasiado que sigo respirando, he matado a un hombre por imprudencia, he dejado a dos niñas huérfanas, he perdido mis piernas y la jodida memoria. Quizás, después de todo, no fuera tan importante.
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¿Qué le hace pensar que me gustara ver vídeos en los que
podía montar en bici o correr? ¿Es imbécil? Quizás intente ayudar pero solo lo empeora todo. ¿Por qué no me deja tranquila? Sí,
claro, ahora querrá que suba las escaleras, joder.
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Tuve que tener una vida bastante acomodada, demasiados
tacones para mi gusto, horribles mejor dicho. Las fotografías me enseñan a una
mujer muy distinta al reflejo del espejo.
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¿Esto es lo que ahora me queda? ¿Ser una inútil de por vida?
¿Ser mi propia extraña?
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